Una vez más lo hemos vuelto a hacer. Por algún tipo de sortilegio mágico una enorme pila de calderos y demás utensilios de cocina, incluidos los de silicona, se sostiene desafiando todas y cada una de las leyes de la gravitación universal. Tiene una altura considerable, y nadie se atreve a acercarse, en cualquier momento podría colapsar. Además, la persona que más se acerque podría acabar atrapada, temiendo que uno de sus mayores miedos se haga realidad al escuchar, “te toca fregar la loza”.

Para evitar que esto pase, lo ideal es ir lavando la “cacharrería”, a medida que vamos cocinando. Como ya hemos comentado anteriormente en este blog, y usando un símil alpinista, una montaña no se termina de escalar hasta que se vuelve al campo base sano y salvo, pues en la cocina no se termina de cocinar hasta que quede todo limpio. Lo de la loza después de comer ya es harina de otro costal.

Afortunadamente limpiar los utensilios de silicona no es nada complicado, basta con seguir algunas indicaciones y utilizarlos correctamente.Por eso, a continuación, me gustaría dar algunos consejos o sugerencias para limpiar los utensilios de silicona adecuadamente, para que no se estropeen y además mantengan sus propiedades intactas durante mucho tiempo.

Pera empezar, como no quiero poner todos, voy a decir la mayoría de utensilios de silicona son aptos para lavar en el lavavajillas. Así pues, podemos elegir entre lavarlos a mano o en el lavaplatos.

A mano

1. Lavar antes de usar.

Lo primero, según compramos nuestros productos de silicona debemos lavarlos antes de usar, por primera vez, esto como primera medida de seguridad. Siempre puede quedar algún resto de la fabricación o de almacenaje. Además, así nos aseguramos de que funcione todo correctamente. Huelga decir que si hace mucho que no se usan hay que lavarlos antes de uso.

2. Utiliza agua caliente.

Lavalos con agua caliente para obtener mejores resultados. Ya sabemos que la silicona no tiene ningún problema con las altas temperaturas, así pues, podemos usar el agua bien caliente y dejarlos en remojo, pero solo con agua, sin jabón. Además, a mano es más agradable el agua calentita.

3. Hazlo con suavidad.

En ningún caso debes utilizar estropajos duros ni mucho menos metálicos. Debemos usar una esponja suave (la parte amarilla de un estropajo clásico), o un estropajo de silicona que ayuda a retirar los restos del cocinado. En todo caso queremos evitar que se raye la superficie de nuestros utensilios de silicona. Aunque son muy resistentes, el lavado continuo de una manera errónea, irá haciendo mella y será la causa de que se estropeen antes de la cuenta. Además, ya sabemos lo que le gusta un recoveco a una bacteria. No vamos a ponérselo fácil ni mucho menos.

4. Jabón no abrasivo.

A la hora de limpiar los utensilios de silicona, es muy importante usar un jabón no abrasivo. La mayoría de jabones lavavajillas están creados no sólo para limpiar bien los platos, sino también tienen en cuenta que no dañe la piel de las personas que lo usan. Sin embargo, algunos de los elementos detergentes que contienen, son un tanto abrasivos, aunque no deben preocuparnos. Además, suelen tener algún tipo de aditivo para generar olores agradables tipo limón, menta.

En conclusión, podemos lavar nuestros utensilios de silicona con un lavalozas normal y corriente, de los que compramos en un supermercado, a ser posible usaremos los jabones diluidos mejor que los concentrados. Algunas marcas fabrican un jabón en espuma, muy efectivo y más suave.

Otra opción es hacer nuestro propio dispensador de espuma jabonosa en casa. Sólo necesitaríamos un dosificador de jabón como este de silicona. Llénalo aproximadamente un cuarto con jabón y el resto con agua. Al apretarlo saldrá una espuma perfecta para limpiar los utensilios de silicona.

No es conveniente dejarlos mucho tiempo en remojo con estos lavavajillas. Primero porque pueden degradar la silicona y segundo porque pueden quedar aromas impregnados, sobre todo en el caso de los moldes. Esto podría interferir en siguientes cocinados y por supuesto no nos interesa.

6. Que quede claro.

Vamos a asegurarnos de que queden bien aclarados. Es muy importante enjuagarlos bien para que no queden restos de jabón. Estos residuos de jabón acabarían estropeando con el tiempo nuestros utensilios de silicona. Por otra parte, no queremos que de ninguna manera se mezclen residuos de jabón con los alimentos. Quién no se ha bebido alguna vez un vaso de agua con leve regusto a “limón”.

7. Secar bien.

También es importante secarlos muy bien. Siempre es mejor secarlos con un trapo limpio y seco, que dejarlos escurrir sobre la encimera. Así evitaremos que las impurezas que pueda tener el agua se queden adheridas en nuestros utensilios.

Un pequeño truco

En caso, de qué tras muchos usos, persista algún tipo de olor en los moldes, podemos usar el viejo truco de remojarlos en agua con bicarbonato y un poco de limón. Tras lo cual, se lavan y quedan como si estuvieran nuevos, listos para un nuevo servicio.

A máquina.

En caso de que tengamos una máquina lavavajillas para limpiar los utensilios de silicona, debemos retirar bien los restos de comida de los utensilios antes de lavar. Para ello podemos usar un trapo húmedo o incluso papel de cocina. Es recomendable, aunque no imprescindible, hacerlo una vez que hayamos terminado de utilizar la herramienta de cocina en particular, para evitar que se resequen los restos del cocinado y se forme una costra más difícil de limpiar.

En el caso de los moldes, una vez desmoldado lo que hayamos cocinado, es conveniente pasar un trapo húmedo directamente, y así el molde ya estará prácticamente limpio. Le damos un pequeño lavado y quedará como nuevo.

Ya sólo queda poner todo lo que hay que limpiar en el lavavajillas. Bastará con un programa corto y no es necesario que el agua esté a una temperatura muy alta. También es importante elegir un buen jabón para lavavajillas que no sea abrasivo y que no tenga un olor muy intenso.

Finalmente, una vez limpios, brillantes y asegurándonos de que estén bien secos ya podemos almacenarlos como más nos convenga, apilados, encogidos, doblados, cada uno en su lugar.


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