Hay una máxima que dice “el movimiento se demuestra andando”. Y aunque esto no sea un experimento de física, es hora de ponernos a trabajar y de que empecemos a cocinar nuestras recetas con utensilios de silicona .

Si tienes alguno de nueva adquisición seguro que ya te pueden las ansias por empezar a usarlo. Y si por el contrario tienes algunos moldes de silicona abandonados, te recomiendo que le quitas el polvo y los prepares para empezar a utilizarlos de verdad.

A través del trabajo y del uso es cómo iremos demostrando las capacidades de las que mucho hemos hablado a lo largo de anteriores posts. Por eso hemos pensado en tres recetas, que nos dan juego para hacer pruebas, quizás alguna es un poco laboriosa, pero creo que no son difíciles de hacer.

Para hacer estas recetas utilizaremos una serie de utensilios de silicona de todo tipo, que considero interesantes. No es imprescindible que los tengas todos, pero la idea de este post es recrear estas recetas con utensilios de silicona, para sacarles el máximo partido a estas herramientas. Además, siempre es un buen momento para ir adquiriendo nuevos juguetes para tu cocina ¿No te parece?.

Primera de las recetas con utensilios de silicona: la pizza

Un poco de historia

Es hora de que nos pillen con las manos en la masa. Por eso la primera de las recetas con utensilios de silicona que vamos hacer es una pizza al estilo napolitana, en nuestro caso será una Margarita. Se sabe que en Nápoles la pizza es casi una cuestión de Estado, y no es de extrañar, porque hablamos de una receta con mucha solera. Podemos decir que sus orígenes están allá por el siglo XVIII, lo que al principio era un pan fino untado con tomate y que ha llegado hasta nuestros días como un manjar.

Resumiendo, la pizza napolitana se caracteriza por ser artesanal, se le da forma circular con las manos, y se extiende hasta tener una base muy fina como de 3 mm, de esta forma los bordes van quedando un poco más gruesos. Luego se hornea (los profesionales en un horno de leña) hasta que queda una pizza crujiente y muy sabrosa. Por supuesto nosotros haremos una versión más casera intentando no perder la esencia.

Ingredientes

Para la masa

  • 400 g. de harina de fuerza
  • 10 g. de agua
  • 2 g. levadura liofilizada (la que vienen en cubitos)
  • Un chorro de aceite generoso
  • Un poco de sal.

Relleno Margarita

  • Tomate triturado o salsa de tomate
  • Queso mozzarella
  • Albahaca fresca
  • Aceite de oliva.

Elaboración

Empezamos entibiando un poco el agua en el microondas, la necesitamos unos a unos 20° aproximadamente. Ahora vertemos el agua en el bol grande flexible de silicona, ponemos la sal y removemos para que se mezcle. Otro opción es un bol de acero inoxidable con base de silicona, para que no se resbale al mezclar. A continuación, vamos deshaciendo la levadura seca dentro del agua apretando suavemente con los dedos hasta que se diluya. Incorporamos la harina poco a poco, mientras vamos mezclando todo con la rasqueta de silicona, hasta que empiece a compactarse la masa.

A partir de aquí podemos hacer tres cosas:

  • Una, es seguir amasando con las manos en nuestro bol flexible.
  • Dos, pasarlo al tapete de silicona, que previamente hemos enharinado un poco, y meter manos a la masa.
  • Tres, usar una bolsa amasadora de silicona, en la que se mete el principio de masa que tenemos. Lo cerramos por la parte superior, y se amasa todo sin mancharte ni un dedo.

En cualquier caso, tenemos que amasar bien durante un buen rato hasta que la masa quede bien compacta y el agua haya absorbido toda la harina. Ten fe, la masa acabará soltándose de los dedos y se hará una bola lisa. Siempre puedes poner un poco más de harina, pero ve con tiento, porque la masa podría perder elasticidad.

En este punto incorporamos el aceite, un chorro equivalente a dos cucharadas aproximadamente, y seguimos amasando hasta que se absorba el aceite.

Leudar

Ahora es el momento de leudar la masa, dejar que la levadura haga su trabajo y llene de burbujitas sabrosas nuestra masa. Por tanto, devolvemos nuestra bola de masa al bol (en caso de que lo hayamos sacado del mismo), la humedecemos un poco por encima, le hacemos unos cortes con la espátula de mano de silicona en la parte superior, y la tapamos con una de las tapaderas de silicona para que no sé reseque. La dejamos reposar a temperatura ambiente.

Si tienes un poco de paciencia, puedes dejarla un par de horas, o mejor aún, lo puedes hacer de un día para otro, según los maestros pizzeros, quedará mucho más sabrosa la base de la pizza. En este caso tendrás que ponerla en el frigorífico y sacarla tres horas antes para que se atempere.

Aunque, si resulta que es viernes, ya casi de noche, que acabas de buscar una receta de pizza en Internet y te salió una de estas recetas con utensilios de silicona, y la quieres hacer sobre la marcha, sin darle tiempo para fermentar (al menos 20 minutos estaría bien), no pasa nada, no se lo diremos a nadie.

Preparando la base

A todas estas, hemos hecho una bola demasiado grande de masa de pizza, así que vamos a dividirla en tres o cuatro porciones según el tamaño de pizza que queramos. Sacamos la bola del bol, la amasamos un poco más y con la espátula de mano la cortamos y hacemos bolas más pequeñas.

Ponemos una bola en el centro de nuestro tapete, poco a poco, con la palma de la mano, primero, y con la yema de los dedos después, la vamos estirando hacia los lados manteniendo la forma circular. Podemos servirnos de las guías que están dibujadas en el tapete, y así nos quedará un círculo bastante aceptable.

Si queremos extender aún más la pizza al estilo napolitano, el truco consiste en lo siguiente:

  1. Ponemos la mano derecha extendida (si eres diestro) sobre la parte derecha del círculo que previamente hemos hecho sobre el tapete con nuestra masa.
  2. Con la mano izquierda cogemos el extremo izquierdo de la pizza y la plegamos sobre nuestra mano derecha, como tirándola.
  3. Levantamos la mano derecha un poco y con un gesto de muñeca volvemos a extender la masa sobre la mano izquierda extendida.
  4. Y así pasamos de una mano a la otra repetidamente hasta que la pizza acabe alargándose casi por arte de magia.

Al horno

Es hora de hornear la pizza, así que prepara tus manoplas de silicona. Si nos ponemos exquisitos podemos empezar por pre hornear la base entre uno y dos minutos, con el horno precalentado a tope (250°). Para ello ponemos nuestra base de pizza sobre el tapete de silicona apto para hornear, y lo metemos directamente sobre la bandeja del horno. Cuidamos que la bandeja este bien abajo.

Pasado el minuto lo retiramos del horno, usando las manoplas para no quemarnos, y añadimos nuestros ingredientes para la pizza Margarita, a saber: salsa de tomate (roja), queso mozzarella (blanco) y albahaca (verde), anda mira que casualidad los colores de bandera de Italia…

Una salsa

Si te vas a poner exigente y quieres seguir al dedillo las recetas con utensilios de silicona, entonces previamente puedes tener lista una salsa de tomate casera. Si optas por hacer la salsa, la receta es simple:

  • Necesitas un kilo de tomates, que trocearás en cuartos y a
    los que retiraras las semillas.
  • En una olla ponemos un fondo de aceite a calentar. Pelamos un ajo con nuestro pelaajos de silicona, lo picamos y al aceite a dorar.
  • Añadimos también media cebolla troceada y esperamos que se ponga translucida.
  • Ahora ponemos el tomate, un poco de sal, pimienta y orégano.
  • Lo dejas cocinar a fuego medio unos veinte minutos, teniendo cuidado de que no se nos pegue.
  • Tendrás que dejarla buen rato reduciendo al fuego, ya que necesitamos que quede espesa, para que no nos reblandezca la base de la pizza.
  • Por último, y teniendo en cuenta que escogimos el camino largo,trituramos la salsa con pasapuré, para que quede bien fina.

En su defecto, y cuando el hambre arrecia, nos valdrá tomate natural triturado en conserva, con una lata tendrás de sobra para 4 pizzas y más. Asegúrate de que no sea tomate frito.

La margarita

Ya solo queda coronar nuestra base con nuestros ingredientes para la margarita.

  1. Ponemos una base de salsa de tomate que extendemos circularmente con el mismo cucharón.
  2. Añadimos el queso mozzarella escurrido y troceado.
  3. Encima de todo, unas buenas hojas de albahaca fresca.
  4. Lo regamos todo con un chorro de aceite de oliva de calidad
  5. Espolvoreamos un poco de queso rallado, puede ser pecorino, parmesano o un buen queso que tengamos por casa.

Se hornea unos 8 minutos más, según sea tu horno.  Lo importante en que se cocine la masa para que quede crujiente, además, los ingredientes superiores no necesitan mucha cocción. Cuando comprobemos que la masa ya está lista para el sacrificio, retiramos la pizza del horno y puedes darle da un toque de orégano.

Esta es una versión de la pizza margarita, creo que es bastante fiel a la original. En cualquier caso, podemos hacer infinidad de combinaciones de ingredientes, (siempre y cuando no se enteren en Nápoles) la clave está en no poner demasiados, ya saben, aquello de menos es más.

Y listo, hemos hecho la primera de las recetas con utensilios de silicona, unas exquisitas pizzas napolitanas. Sólo queda trocearla antes de que se enfríe, y a disfrutarla.

Segunda de las recetas con utensilios de silicona: pan de molde casero.

Ahora nos vamos a hacer un pan casero. Que no cunda el pánico, es una de las recetas con utensilios de silicona más fáciles de hacer, ideal para iniciarse en esto de la panadería casera.

Ingredientes:

  • 300 g. de harina de fuerza
  • 5 g. de levadura seca,
  • 180 ml. de leche
  • 5 g de azúcar
  • 25 g de mantequilla
  • Un poco de sal.

A mezclar

Para esta receta, simplemente ponemos todos los ingredientes juntos en nuestro bol de silicona flexible para amasar. También tienes la solución del bol de acero grande con base de silicona.
Recuerda que tienes la posibilidad de usar la bolsa amasadora de silicona. Ni que decir tiene, que si posees una amasadora eléctrica no dudes en utilizarla.

Como paso previo podemos disolver la levadura seca en la leche tibia. A continuación le añadiremos el azúcar, para que la levadura empiece a activarse.

Si lo prefieres, para que el pan quede menos blandito, puedes sustituir la mitad de la cantidad de leche por agua, o sea 90 ml de cada una (y sin calculadora).

Ayudándonos con la espátula de mano de silicona, vamos a mezclar bien todos los ingredientes hasta que queden bien integrados.

Amasando

Poco a poco nos irá quedando una masa pegajosa pero uniforme. Cuando llegamos a este punto, tiramos la masa en nuestra esterilla de silicona, en la que hemos espolvoreado algo de harina previamente, pero no mucha para mantener las proporciones.

Ahora amasamos un rato con ambas manos, doblándola sobre sí misma una y otra vez hasta que la masa se nos separe de los dedos y empiece a quedar elástica, suave al tacto. Le damos forma de bola y la volvemos a poner en nuestro bol, poniendo hacia arriba la parte que nos ha quedado con los pliegues al hacer la bola.

Con la tapa flexible de silicona tapamos el bol y dejamos la masa reposar hasta que (en teoría) doble de su volumen. El tiempo siempre depende de varios factores como la temperatura de tu hogar, la humedad del ambiente, etcétera.

Es entonces cuando volvemos a volcar la masa sobre la esterilla. Y sacamos nuestra rabia contenida a base de retorcer, aplastar, extender, redoblar y tirar la masa sin piedad, una y otra vez. De esta manera sacamos las burbujas de aire grandes, que se han formado durante la primera fermentación. Esta es una de las recetas con utensilios de silicona, en las que tenemos una pequeña terapia anti estrés. Todo son ventajas.

Moldeando el pan de molde.

Ahora que la vida nos vuelve aparecer apacible, maravillosa y que la masa se ha quedado relajada, pues la hemos dejado unos cinco minutos para que repose, la estiramos en forma de rectángulo, del tamaño aproximado del largo de nuestro molde. Ahora vamos enrollando la masa sobre sí misma apretando bien en cada vuelta y asegurándonos que quede bien sellada en el último pliegue.

Vamos a usar un molde de silicona flexible rectangular, el mismo que nos puede servir para un bizcocho o un pastel de carne, por ejemplo. Si hemos seguido las normas de usar por primera vez un molde de silicona, entonces ponemos nuestro rollo de masa directamente en el molde. Si no lo sabemos con seguridad, pues ponemos un poco de aceite en la base del molde.

Para evitarnos sorpresas es importante que coloquemos el rollo de masa con los pliegues hacia abajo. La parte de arriba la vamos extendiendo hacia los lados del molde. Aquí comienza el segundo levado de la masa. Otra vez los dejamos un rato hasta que doble su tamaño, casi hasta llegar al borde del molde.

Al horno

Mientras se termina de fermentar la masa por segunda vez, ponemos el horno a calentar a tope durante unos 10 minutos. Una vez el pan ha levado, podemos pintar con el pincel de silicona la parte superior con un poco de leche o de aceite.

Luego ponemos el horno a 220° con calor arriba y abajo, intentando poner la bandeja en la parte inferior, introducimos el molde en el interior (siempre con los guantes protectores) y esperamos en torno a media hora, siempre dependerá de la eficiencia de cada horno.

En la parte superior del molde ponemos una tapa de silicona apta para horno. Si aún no tienes una puedes poner un trozo de papel de aluminio. La idea es que no se tueste demasiado por arriba. Cuando llegué unos 20 minutos en el horno podemos retirar la tapa o al papel. Ahora sí, dejamos que dore un poco la parte superior.

Para rematar la faena, es importante desmoldar el pan en caliente. Con mucho cuidado de no quemarnos (puedes esperar un minutillo), retiramos el molde. Lo ideal sería dejarlo sobre una rejilla para que se vaya enfriando, para evitar que se condense el vapor y humedezca el pan.

Una vez atemperado, podemos cortar las rodajas del tamaño que nos apetezca y hacer unos sandwiches estilo gourmet, unas apetecibles tostadas o para la siguiente receta.

Tercera de las recetas con utensilios de silicona: Huevos Benedict.

Los huevos Benedict, son un plato espectacular para los desayunos fuertes (sobre todo los de fin de semana). Se trata de una rebanada de pan tostado, al que le ponemos una base de jamón cocido, sobre el cual reposa un huevo escalfado y todo ello bañado con una exquisita salsa holandesa. Por supuesto hay otras variantes en las que se usa bacón crujiente, o jamón serrano o incluso salmón, en vez de jamón cocido.

Ingredientes para dos raciones:

  •   3 huevos (los más frescos posibles),
  • 80 g mantequilla
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • Unas cuatro lonchas de jamón cocido de calidad
  • Sal , limón y un poquito de agua fría.

Preparación

La holandesa

Lo primero que vamos a preparar es una versión de la salsa holandesa, que es una emulsión de yemas de huevo y mantequilla clarificada. En nuestro caso usaremos simplemente la mantequilla derretida.

  • Empezamos poniendo la mantequilla en el recipiente para derretir de silicona y la ponemos en el microondas el tiempo necesario para que se derrita (hay quien no derrite la mantequilla, sino que la añade a trocitos).
  • Luego, haciendo uso del separador de yemas de silicona, extraemos la yema a un huevo y la ponemos en un cazo junto con un poco de agua, sal y un chorrito de limón, que extraemos con nuestro exprimidor de silicona (para conservar el resto del limón). Empezamos a batirlo con nuestras varillas, exacto, de silicona.
  • Ponemos el cazo a fuego bajo, y vamos añadiendo poco a poco la mantequilla derretida mientras seguimos batiendo. Continuamos dándole a la varilla para que se integre todo perfectamente, y la mezcla vaya tomando consistencia, va emulsionando hasta que tengamos una salsa cremosa.

Ahora que tenemos la salsa hecha, tenemos que darnos un poco de prisa porque no podemos dejar que se enfríe mucho la salsa ya que, la mantequilla volverá a endurecerse, por tanto, no irá a nevera. Por otro lado, el huevo apenas ha sido cocinado, así que tampoco nos interesa tenerlo mucho tiempo sobre la encimera. La seguridad alimentaria siempre es lo primero.

Escalfando

Así pues, sin solución de continuidad, vamos a continuar escalfando los huevos. Para ello utilizaremos un escalfador de huevos de silicona. En este caso lo haremos en el microondas, pero también se puede hacer en una olla con agua.

Simplemente ponemos un poco de agua en el fondo de nuestro escalfador, encima ponemos la pieza que es como un pequeño colador, que sirve para eliminar el exceso de agua, y cascamos el huevo encima. Por último, ponemos la tapa y lo llevamos al microondas. Vamos mirando de minuto en minuto hasta que veamos que la clara este cocinada. Recuerda utilizar tus manoplas para no quemarte.

Si prefieres hacerlo en la olla, hay también escalfador con tapa de silicona pero que la base es una rejilla metálica tipo colador. Sólo hay que cascar los huevos en la rejilla, dejar que caiga el exceso de agua que tiene el huevo. Lo tapamos y lo ponemos en una olla con agua caliente que no llegue a hervir, con un chorrito de vinagre. Unos minutos y listo.

Pan pan

Tostamos un par de rebanadas de pan de molde (en el original es un panecillo inglés), si es del que hicimos casero en la receta anterior, entonces iríamos para sobresaliente.

En el caso de que hagamos esta receta con bacon, lo cual es más popular todo hay que decirlo, lo que hay que hacer es primero cocinar el bacon en una plancha, para que quede crujiente y suelte la grasa. Cuando este bien hecho, retiramos el bacon y ponemos la rebanada de pan encima, para que se dore con la grasa y vaya tomando sabor.

Lo juntamos todo

Por último, ya sólo queda montar el plato para que se haya de todo irresistible.

  • Ponemos en la base del plato una rebanada de pan, a la que le untamos un poco de salsa holandesa.
  • Encima ponemos nuestro jamón o el bacon.
  • Coronamos la tostada con el huevo escalfado con mucho mimo.
  • Por último, se baña todo con la salsa holandesa, como si no hubiese un mañana.
  • Si puedes darte el lujo de esperar un poco más lo puedes adornar con cebollino picado finamente.
  • Ahora prepárate un buen café, un buen zumo de frutas y a desayunar.

Conclución

En conclusión, diría que estoy satisfecho de haber adquirido algunos de los utensilios de silicona que aún no tenía. Me han parecido útiles y divertidos. Estoy seguro que a partir de ahora utilizaré mucho más. Algunos me han sorprendido de verdad, como por ejemplo el separador de yemas al que no le tenía mucha fe, que resultó ser muy práctico.

Además, hemos generado menos basura puesto que no hemos utilizado ni papel de hornear ni platina, así que ha sido un cocinado un poco más ecológico.

Creo que estas tres recetas con utensilios de silicona han sido bastante útiles para comprobar de primera mano las ventajas de utilizar silicona en la cocina. Espero que puedas hacerlas y que disfrutes tanto como nosotros probando cosas e incorporando todas estas herramientas.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Facebook
Twitter